La marioneta de Cendrars (del libro: Lengua de fuego)

Detenido. Los hilos de la marioneta en la hoguera.
Fue el caballero oscuro con su capa y ya sin rostro.
Yo llevo esto
Tu llevas esto
Lo mismo.
El niño llora.
Y la flor la colocaron junto a la hostia
sangrando, la herida clara, caballero herido,
sangrando, detenido no sabe donde
y sin poder moverse la marioneta en la hoguera
decía: “Rosas, baúles, cantos de búhos”
Se notaba su envidia al río inmóvil
que corría calle abajo.
Los vecinos lanzaban pescado podrido
al callejón, no había olor a belleza:
Los peces, vivían, muertos, calle abajo
moviendo sus colas en el humo del cigarro.
 
Llora niño, llora, canta y busca los hilos.
Un hombre de capa sonreía en la oscuridad
sin dientes de oro si no de cristal tembloroso
Como las piernas de una marioneta.
 
Si, estoy seguro, llevaba una capa
Y bajo ella más hilos para jugar ajedrez
La marioneta gustaba de escuchar a Janis Joplin,
en Woostock y reía,
reía con la mirada perdida entre los dedos del fuego.
 
Janis Joplin y Hendrix
Corriendo calle abajo como un pez ya sin ojos
Ya sin vida, ya sin boca
Y desde mi pieza la escuchaba reír
o llorar, y la amaba,
la amaba
porque está triste de la vida
y los siglos habían pasado
y pasado en sus labios como palabras de poemas.
 
“Seguirán, seguirán y yo estaré aquí
entre fuego y agua
entre marioneta y cuerdas”
 
“Y yo te seguiré amando, ahí vienen,
vienen por mi los soldados con lanzas negras,
y eso no importa
yo te amaba, y lo seguiré recordando
con una pistola entre los dientes”
 
Así hablábamos, en la tarde, entre ropa sucia
y su madera apestaba a lunas de pantanos
a búhos blancos entre venas negras de un árbol.
Pero fue mía, la compré en una catedral
13.000 o 33.000 pesos, tenía un pasado de sotanas.
No escatimé en gastos, ella, una gata
Una marioneta hay en ella
y cabellos de serpiente escalando los hombros
 forman la mortaja de la mariposa sin hilos:
“Tú tienes, lo sé, las dos monedas para mi
me compraste en un saco, y está allí
en tus pies como una sombra
que jamás volveré a ver”
 
“Si, ¿Oyes el crepitar del fuego? Lo ves
son tus estrellas apagadas
tú, marioneta, toda tu enaltecida
en la madera de una cruz
 tú, doncella infectada en los ovarios de lepra,
rasguñada por los hombres, ultrajada,
penetrada por los perros,
yo te amaba y lo seguiré haciendo
te amaré en el pasado.
sé tu nombre, sé que eres Tierra
marioneta, desde el fondo del pozo de fuego”
 
Y me sentaba en el viejo sofá
colocaba mi cabeza entre sus piernas
y ella me peinaba con esquirlas
de un espejo roto.
Recordé sus besos cuando un hilo de plata
sostenía su boca, mi pene en sus manos
y en el laberinto cantó un gallo,
ladró un perro: Janis Joplin, Hendrix.
 
Nos besamos
y el hilo como una serpiente
escapó del fuego
nos besamos y lloré larga-
mente por sus her-
manos consumidas;
su Padre muerta y su Madre muerto
entre hojas, entre el bosque de la vida.

 

 (del libro: Lengua de fuego)

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