Cuando sin darte cuenta
verías los mundos a sueños imposibles
y nubes pesadas como el amor
abrazaban las fotos perdidas
en los reveses de la letra,
no era que no florecieran los bosques blancos
del pudor, en lados y secretos
porqué pactamos como nunca la señal:
Luciérnagas invertidas
y en la noche blanca oscuros como botones relampagueando el camino cerrado
donde se alimentaban los días
con el pasar de los horarios,
siendo mi tiempo y tu reloj cosas distintas
abrí con ternura el paso de las flores,
amiga,
por ahí en la caída de los vicios retóricos,
te veo,
naciendo nuevamente en el espejo de tu alma matriz.

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