Un día es un siglo y un siglo es el día,
una hora un segundo un ahora eterno,
la rueda que aún gira no se detiene y persisto.
Presiona teclas para que el recuerdo no diluya
pensarlo y vivir es un misterio que nunca descifraste
mientras el lenguaje no alcanza a nombrar lo sentido.
Eres un caracol cristalino fragmentado sin descanso
al tránsito del miedo que camina por el cuerpo.
El Pilar de luz en la noche destrozada por calipsos cuencos
en el jardín clausurado pero libre a sus pájaros.
Así Dios es condenado por genocidio.
A la espera de un sol que niega apagarse.
su memoria es un árbol caótico de sombras y luces,
su carne templo y cárcel al mismo tiempo.
una hora un segundo un ahora eterno,
la rueda que aún gira no se detiene y persisto.
Presiona teclas para que el recuerdo no diluya
pensarlo y vivir es un misterio que nunca descifraste
mientras el lenguaje no alcanza a nombrar lo sentido.
Eres un caracol cristalino fragmentado sin descanso
al tránsito del miedo que camina por el cuerpo.
El Pilar de luz en la noche destrozada por calipsos cuencos
en el jardín clausurado pero libre a sus pájaros.
Así Dios es condenado por genocidio.
A la espera de un sol que niega apagarse.
su memoria es un árbol caótico de sombras y luces,
su carne templo y cárcel al mismo tiempo.
Los erizos nos cuentan historias para crear mundos
entre las dudas y la certeza habitando zurcos
En que violencia es un eco resonando en su sangre -dicen.
La ola es el acto de mantener este olvido,
su cuerpo vibrando bajo del peso en los mares,
Dice:
"La luz no está sin la sombra que lo rodea,
y su beso es un riesgo para asumir cada día"
El erizo es un arco frágil entre las almas.
El beso no cura solo transforma mordidas.
y en espinas encuentras la voz que te habita:
"La ciudad te detiene, pero el pensar te libera,
Y la rueda gira en el interior de cada botella",
escuchas entre quebradas y quiscos
los aborígenes gritar en el viento que nunca calló,
su piel que es el mapa de todas las historias,
y su fe es una cárcel y una herida,
el único Yastay es el guardián de su libertad,
la memoria colectiva y alma de algún pueblo.
No hay sonido en aguas tan profundas,
solo el leve susurro de algún viento,
el pasar en el desierto quema y cura al mismo tiempo,
Así es un acto candente y solaz la vez
una historia que suma todos sus fragmentos.
y la noche es el lienzo donde pinta sus sueños.
"La luz no está sin la sombra que lo rodea,
y su beso es un riesgo para asumir cada día"
El erizo es un arco frágil entre las almas.
El beso no cura solo transforma mordidas.
y en espinas encuentras la voz que te habita:
"La ciudad te detiene, pero el pensar te libera,
Y la rueda gira en el interior de cada botella",
escuchas entre quebradas y quiscos
los aborígenes gritar en el viento que nunca calló,
su piel que es el mapa de todas las historias,
y su fe es una cárcel y una herida,
el único Yastay es el guardián de su libertad,
la memoria colectiva y alma de algún pueblo.
No hay sonido en aguas tan profundas,
solo el leve susurro de algún viento,
el pasar en el desierto quema y cura al mismo tiempo,
Así es un acto candente y solaz la vez
una historia que suma todos sus fragmentos.
y la noche es el lienzo donde pinta sus sueños.
Entre los llanos florece la pequeña luz,
la ciudad que es nuestra utopía para castigarnos,
el cuerpo hablando un idioma que el alma entiende,
gritando que el placer es la chispa que incendió los bosques de la historia
y que la ciudad olvidó a sus muertos y sus recuerdos
los pasos o ecos en las puertas que abre sus espejos.
Este exilio único es un acto de valentía,
El grito que retumba ser escuchado entre quebradas,
La herida que se escribe con lágrimas y fuego.
Espadas en la entrada y destellos.
La libertad será conquistarte a diario,
para en la fragilidad encontrar la fuerza
entre esa niebla acariciando amapolas,
cuando tu cuerpo y alma ya conocen los quiscos y el espino ardiendo.
La vaguada que perseguimos sin descanso en un juego de luces y sombras diletantes.
Espamos del refugio donde habita la identidad,
en donde el beber esta sequía se impone a diario,
y estos basurales son tesoros contradictorios,
en el reflejo encuentran la manera de ser eternos.
Y esta noche guardarás secretos,
Dónde las máscaras no se rinden a las fisonomías
pues la piel del erizo recuerda la mente que olvida.
Esta rueda empieza con un pétalo rociado en la mañana,
el deseo y la chispa que enciende tus besos en el bosque.
La luz del costado que puede sanar o herir.
Entendiendo que tu memoria, Adán ,
es un acto de giro contra el olvido.
La luz que está dentro de ti es tu compañera, tu viajera interna,
tu exilio de ella es un equilibrio por la entropía y el desorden.
Tu cuerpo son los quiscos que dejo la bruma.
El amor que entregaste en un acto de sangre y fuego.
En aquellas bocas ocultas vidas que esperan ser tuyas.
son las ruedas y los silos y las ventanas escondidas entre silencio.
un sol que nunca se nos apaga.
El cuerpo, el cuerpo y el valle donde ruge la batalla.
El grito colectivo en un eco entre las peñas
mientras la noche es un refugio del cóndor.
Su libertad es una orden y una señal.
Su vuelo nace del cantar y la resistencia.
En su lenguaje nace el puente de las alturas,
nubes y sueños de niños ocultos entre arrugas,
Siendo un organismo vivo y contradictorio
En su tenaz batalla contra tu olvido,
tu verdad, tu batalla, tu rueda, tu búsqueda interminable.
Tus peñas son la fuerza que mueve el río.
Incomprensible.
Los canales son el eco de su pasado.
Nunca pudo bañarse dos veces en el mismo río.
Los peces brilla más fuerte en ese sol
y el fragmento cerámico en la superficie es el sentido del fluir,
esta es nuestra ciudad entre calles internas
en que las acequia son una fila de estrellas,
con el gesto en los pequeños actos,
Eso que siente lo que la mente no puede sentir.
Exiliado.
El recuerdo del laurel y la rueda de fuego para las generaciones
es el faro en la vaguada.
El vínculo verdadero que desafía el tiempo y el espacio,
El vínculo que la ciudad tiene en sus secretos
que sólo las sombrillas conocen.
Y su sombra es la semilla del ebrio espantado,
del transgénero oculto,
del profesor pobre sin horario,
del elle, ella y yo,
del trabajador endeudado ,
del adicto anónimo,
de la madre inmigrante,
del perdido entre el exilio,
del silencio irrestricto,
La boca entonces es la brújula que guía,
El deseo que alimenta los espíritu hambrientos.
La memoria que dejó al mundo a dejado ya el mundo
la luz y la sombra en su misma moneda.
La misma manzana del principio, el mismo fruto o higuera, bien o mal,
la desobediencia es la fuerza que une todas las heridas
Y los poetas son parte hoy de una antigua historia bienvenida.

Comentarios