Diario de Adán (inicios 4)

01/01/2000
Estaba con toda la gente comiendo y celebrando este nuevo siglo que se venía, a mi lado estaba mi prima Katherine, con sus pequeños senos al aire de un vestido ligero. Minutos antes estuve con ella en el baño de arriba, he corrido a apretar esas teclas para que este recuerdo no se me vaya, he decidido hacerlo para explicar qué significa vivir en este y otros tantos años, de seguro dejaré de escribir por años o meses, dada esta explicación, Adán, tú, hermano doble que lees, no olvides como eres un agujero, lo cándido inevitable que representa ser el inicio único, sé bien que tú lo llamas imaginación, pero ahí está, no olvides cómo recibía cada golpe con un gemido acallado por la música, y al final los fuegos artificiales en el techo, las nuevas ideas incendiadas en la espina, sentir escalofrío de un nuevo placer, nuevas historias, nuevos paradigmas, ya no es simplemente me decía unas cosa de hacer o no hacer sino del pago del objetivo, todo hecho debe pagarse en algún momento pero no caer ni levantarnos, entonces subí la escalera, vine aquí a escribirte, un siglo ya pasando, comencemos lo inevitable, todas las filias, todo lo prohibido, todo lo oculto, todo lo asqueroso que inculcan los personajes unidos...




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