Eva:
Espero estés bien. En estos últimos días escribo mucho más que antes imaginando escenarios ficticios, bibliotecas, bares y ahora con más fuerza te envío este libro prohibido, oculto, extraño y burlón que abarca temas bizarros ¿Recuerdas que hablamos de todo esto? los traumas, los niños, la sangre y la carne y también ¿Cómo no? la salida... Hoy me río con soltura de los momentos que se fueron entre los dos como amigos y conocidos, sé que logré darme cuenta a tiempo del exceso de confianza que tenía con muchos y no se merecían, sé que te busco en los bosques y llamo tu nombre en sueño en aquel paraíso ya perdido. En este momento estoy junto a Pilar en la ribera del río, su pelo laaargo suelto y ondulante cae mientras sus pies giran en lo verde.
Escribo mis últimas páginas en el computador mientras veo sus ojos relucir con la luz proveniente de las aguas inferiores, es como algunos bocadillos que preparó por la mañana: aceitunas, ensalada, bollos calientes, petitfour, unos pastelitos que no sé cómo se llaman y que ha escondido en la blusa, en su plexo y me ha dicho que no los dará hasta que recuerde su nombre... algún día te visitaremos y podremos compartir un poco de esto y de aquello, una logia secreta, un contacto común entre nosotros; Lee este libro hasta el final, recuerda esos momentos, el camino hasta el fin, hasta la última página tan rápido como la primera vez, como esa primavera que viene y se va por momentos, usa una máscara, una afrenta social, un pesimismo, pero esa es la sed de saber ¿para que vivo? ¿para que actuar? ¿Para qué seguir con este dormir y despertar? abrir y cerrar una y otra vez y al parecer sin sentido, en esta rareza de mirar este mundo de los despiertos con la naturaleza de quién está dormido.
Tú que aceptabas el suicidio como corte final y el delito y pecado como expresión de la libertad , tú debes ver esto con una sonrisa, ya que tu hije vino a vivir con nosotros y creo que tendrás tiempo de sobra, en estos momentos salta en el río y te manda besos, lanza agua hacia todos lados; Las niñas de la vecina desde un Peñasco de la poza que armaron los más grandes se ríen de elle, hablan de feminismo y algunos salen disparados a conversar y a tener relaciones con inopia tras los montes, también las rocas, sin embargo, ella solo flota sobre las aguas y mira el cielo detenido, lo intenté todo, es un hueso duro de roer; sabes como yo que los tiempos cambian, que el misterio que está entre las estrellas y el universo que nos muestran cada día en ese cielo no son más que nuestros propios deseos, pero elle, elle no entiende palabras, sabes como yo que ese misterio aún no le sorprende, aún mantiene el sentido de esta realidad. Está mucho más allá de nuestro lenguaje torpe y sencillo.
No cortes tu pelo negro, me gusta demasiado casi tanto como tus ojos que cambiaban a un verdeazulado cuando te sacabas los lentes y tu boca rosada y carnosa, un cielo en que ya estaremos ambos muertos en una ateísmo desenfrenado por considerar tu boca mi nihilismo, cuando me dices que ya no es la misma historia la que vivimos veo la fotografía que me regalaste el último día y renacen con vida la fuerza de esos primeros días, solo con este recuerdo permanecer aún y tan lejos es vivir, permanecer eterno en tus brazos que llenaron mi cuerpo de pequeñas hormigas eléctricas, "Sólo será un tiempo corto -me dijiste- el que estemos separados, ya lo verás, nuestro próximo encuentro será una noche en esa cama de invierno tuya y mía. Sabes que no soporto la mentira, por eso lee esto".
P.D.: Tu hije cuando giraba en la cámara de caucho de la bicicleta me ha dicho que le decías que no podría bañarse dos veces en el mismo río, se han reído un montón de su supuesta ignorancia, los niños más pequeños le temen y no se adapta bien, habla demasiado bien para encajar con los más grandes, es demasiado lógique para los de su edad me recuerda a veces a ese hombre que conocimos, tu amigo... ese tal "Adán", un maldito desgraciado y disculpa que lo deteste pero aún deseo que se pudran en el infierno... aunque tú y yo sabemos que su destino es más cruel que una vida en el infierno, dicen que ahí el frío quema y todas las torturas se repiten y solo el instante existe para sufrir. ¡Qué diferente de estar vivo! ¡Qué diferencia!

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