Ritmos

 Desde el más allá de las mañanas invertido canta un río,

junto a las arruinadas formas en que se crece y nace,

los chasquidos hacen del hombre una nueva nación dentro del sí mismo.

nace como la arteria degollada en la vena de los goznes,

hombre y señal,

arterias que estima más allá de lo que será.


Quizás un órgano violeta,

un órgano multicolor,

un órgano delincuente,

un sapiencial de las goteras que se digitan en el vacío

donde presencia cómo, gota a gota, palabra a palabra,

se transforma lo tremendo infecto de lo que fue.

Quizá la palabra en la mañana no es el signo claro entre las calles

pero están arruinadas en la cima de sus propias costumbres,

mientras las inflamaciones arterian y estállan por volver al segundo final.


Cada ritmo es lo que espera y el ritmo lo que encuentra.


De lo que puede llegar a ser, lo sabemos.


Es el ritmo lo que nos da,

es el ritmo lo que acompaña y vuelve alegres, triste, extremo y señal,

Somos los hombres, la estima más exacta del volver a suceder.


Un órgano quizás multicolor que no sabe dónde está la partida y el final

cuando a la vera de nuevas cosas, enjuiciados, al fuego,

nos llevan por la cornisa de sus propias decisiones

buscando el ritmo encontraramos unas señales inequívocas.


Como fuente y señal definitiva, 

somos fuente y también el planeta más ligero,

somos fuente, estrella y dioses arriba.

hombres apasionados al medio de sus eras,

la sacerdotisa alza una tabla para escribir versos ocultos de la tierra,

entre la marisma de polvo, sal y bondad,

mientras a la diatriba se suman los miles de ojos incendiados

en la buena señal de los signos que vendrán.


Sabemos dónde están los tildes y señales,

el ejercicio más allá de lo que se puede nombrar.

Sin señales, sin nombres, estribos de algo que vendrá,

cuando suavemente se posa en la mano lo que podemos llamar,

como nueva línea, nuevo comienzo, nueva forma,

para conservar lo que fue el llevar al suceder.


No saben que la señal está en su cuerpo,

entre las venas, cartílago que nace y vuelve a suceder,

en el bosques de las aguas, entre nieblas espesas que gobiernan los mundos

que tienen el poder absoluto de religiones,

en la diferencia de las nuevas formas de los nombres

en lo que podríamos decir un nuevo final.


Hombres agotados por señales que los llevan 

A los palacios de la sabiduría que en algún momento dejaron de tener,

como la estrella final que habían de encontrar.


Hombres, animales, animales, animales, nuevas formas, 

formas, nuevas cadencias, nuevos ritmos,

nuevas formas de encontrar el mundo del final.




Comentarios