INCENDIA EL ESPEJO -Los poetas grises-fragmento

 Hubo un viaje fundacional, como esos viajes de Rimbaud, de Odiseo, de Cendrars el que influyó a Apollinaire, cosa que pocos saben. Viaje que aumentó el caudal de sus exploraciones poéticas, fuimos a Rancagua en el bus, la mayoría iba leyendo a Artaud transfigurado, le regalé un libro de Apollinaire, llevaba “Los cantos de Maldoror” para hacer el premio Lautréamont entre los mejores poetas del evento ¡y era un evento internacional! Llegamos a Santiasco en la mañana, los buses estacionados y la nave pentágono enriquecida por las experiencias se movía en metrotrenes, en una de las venas de ¡MOLOCH! ¡UHMMMUHMMM UMA! ¡AH! Estos son de buena calidad, me están cogollando ya ¡Ah, sí! De esta zona iba Sanpa Divina, Artaud, Rimbaud Femenino y García Madero, lo llamaba así por uno de los personajes de Bolaño, grande Bolaño, aunque creció en México es un narrador indispensable en la narrativa chilena. Éramos, entonces, yo, Sanpa Divina, Artaud, Rimbaud, García Madero, (al cual en el bus un niño pequeño lo abrazó creyendo que era su madre. Pasaban muchas experiencias extrañas, folló con una profesora de un “taller literario” que por más era un bodrio; hizo un trío, cuando se tomaba unas copas se ponía a hablar como un político contando sus perversiones) allá todo fue un bodrio, una pena, íbamos con la impresión de encontrar nuevas fuerzas, “La fuerza es fuerza siempre” –decía García Madero– y no, no había nada, desolación extrema, solo se podía realizar el intercambio de Karma con las potrancas o el sajamachituna. JAJAJA. Ejemplo de esto es la Gorgona que le quitó la virginidad y cuya vagina lamió en reiteradas veces, los continuos actos de lujuria y problemas de embarazos, de seguro su espíritu vaga en las mismas calles de Los Arenales, esto es el sajamachituna, practicado por Sanpa Divina, ya llegaré a eso...ya llegaré. El evento estaba mal organizado, no habían posibilidades de alojamiento ni de comida, los tres “Escardo” desaparecieron cuando terminó el día y supe que se habían quedado a dormir en la orilla de la línea del tren, me sentí mal, seguramente Sanpa Divina dirá que no me preocupa, exacto, pero él o ella, no sé, me decía: “Déjalos si deben estar bien, no te preocupes” y los llamé por teléfono, respondió Herman (era su celular) diciendo que estaban bien y solo el frío entraba en sus costillas, pero tenía rabia contra los imbéciles que organizaban el evento. No sé qué les pasó en esa noche, sin embargo, al otro día estaban en las actividades, radiantes, eran unos viscerales desde el tuétano, ¡UHMMMUHMMM UMA! ¡AAAAAAAH! Órficos hasta el límite del cielo y el infierno, muchas veces hablé con García Madero de Blake. Ya se sabe de Borges, de Juarroz, de Lihn, de Maquieira. Los siete tigres y su anti-relación con Borges y Blake. Inolvidable. Con respecto a las lecturas, tenían buen manejo de voz, pero eso pertenece a otra arte que es la declamación; a pesar de eso: “El poema debe sostenerse en el aire”. Se nota la ignorancia supina. Ese mismo día, estábamos bajando de Machalí hacia la almuerzo y había un poeta que se parecía mucho a Ginsberg, me acerqué y le dije: “Te pareces a Ginsberg” y el idiota me dijo: ¿Quién es Ginsberg?, eso fue impactante, la gota en el vaso, y respondí: “Me estay webiando, Ginsebrg poh’ weón: G-I-N-S-B-E-R-G…. –me miraba atónito- el de los beats weon, el de los beats” ¡Y MIERDA no conocía a los beats! Eso es ignorancia supina y además este sujeto conducía un programa de televisión cultural dedicado a todo el sur ¡Yaaaa!... Se me secó la boca ¿Una copita de vino en los dedos? Estas mierdas siempre van a existir por millones, diciendo que escriben en realidad y pasan su tiempo en puras weás, que la cuenta, que el recibo, que me engaña o no me engaña, que si es bi o es di o es ho o es he o es curio ¡qué sé YO!

Al volver a Rancagua recibimos la ayuda de una potranca. Fue extraño que ni Paulina ni nadie quisieran leer, en todo caso no se les culpa, la estética de todos era arcaica, un bodrio, ya lo dije. Ya me olvido de lo que hablo, ya sabes han pasado tantos años. Herman siguió con Sanpa Divina y yo, de allí concebimos una visita a Santiasco, Oscar Saavedra cuenta con todas las bendiciones de Cundela. El poeta de descentralización poética fue amable, leí su “Tecnopacha” y vi poemas con neologismos, influencia del objetivismo. Tenía un tatuaje de Pound en el brazo y al moverlo hacía de ventrílocuo. Unos años después me regaló un cuadro de Ginsberg. ¡Grande! igual que la potranca de la Claudia Núñez a cuyo hermano cedí el premio Lautréamont. (Sanpa angustiado por poseer el libro maldito decía que eso era de mi parte una treta para ganarme a la potranca)

Pasamos por fuera de los burdeles antes de llegar a “La piojera” pero ese famoso rincón estaba cerrado y nos refugiamos en algunos locales aledaños, por la noche los travestis, los homosexuales, las luces de neón, la mente de la anti-materia de Moloch aullaba y rasgaba los vestidos, viajes largos y silencio, personas que nunca más volveríamos a ver, como esa camarera que nos atendió o el camarero homosexual que seducía a Sanpa. Herman perdido en medio de la masa. ¿Qué pasó? Nunca sabremos, solo él, solo encandilado por las mujeres que se arrodillaban frente a la iglesia, por los millares de vagos hablando con sus botellas, la suciedad, el caos, creo que esa fue una de las experiencias que permitieron que escribiera el genial poema “La estrella sucia de la infancia“ o ese texto tripartito, o una investigación ficticia sobre Grises, hasta yo estaba incluido y hablaba precisamente de ese viaje a “Rancagua” si bien nunca vio la luz, ya que era muy histrión (al menos como él) habían cosas literarias pero eran lo mínimo, era más bien una interpretación de hechos, por eso llevaba como subtítulo “Soliloquio” no obstante con múltiples voces. Ideas idiotas que se le ocurren a uno cuando está drogado.

Ese viaje nos demostró que la Poesía Chilena es magnánima, con los cuatro padre-madre: de Rokha, Neruda, Huidobro y Mistral, la tántrica Mistral en el poema “Copa”. Bajo esas bestias, dragones rojos y mujeres vestidas de sol, en la pradera de Chile, crecía esta Poesía, la Poesía Gris, yo escribí de esos encuentros alienígenas, los famosos poemas “Los vigilantes” También tenía en mente la confección de una novela. Y Los Arenales se fue llenando de esas ansias de surgir e inventar nuevas formas, empezaron a leer a otros poetas. Veré si recuerdo, mmmm, ehh, durante un tiempo influenciado por Apollinaire, empezaron a cambiar con los rusos: Ajmatova, Tsvetaieva, etc como dije, acmeístas e imaginistas... Michael, Kerouac, leía a Thomas, siempre con su antología bajo el brazo, a Yesenin, a Trakl, a Mallarmé en un tiempo, precioso ejemplar que tengo por ahí. Paulina era un poco más reservada con sus textos, tenía una afinidad con la prosa poética, de seguro nuestro abuelo Baudelaire o Rimbaud aparecían por allí. Y García Madero, no leía nada, era un borracho, se quedaba dormido en los bares, sabía por saber; una vez Sanpa Divina lo tomó de la mano cuando, ebrio, estaba caído sobre la mesa, le colocó un cigarro en la oreja, algo ya de por sí de fijación sádico-anal, y dibujó penes en la cara. Si que estaba perdido Herman y es precisamente de eso tengo un poema, lo voy a buscar... Aquí está, después voy a regalar uno de estos ejemplares, algo que llamaré el premio “Cundela”:

“(...) Vacilantes como una mesa servida con tres

borrachos echados con un pucho de cigarro

aplastado en el oído y un Sanpa trenzando

su mano con la del joven que dormía

en la Biblioteca en cuyos estantes

no hay libros si no botellas de vino y cerveza”

Para mayor información leer el “Bagadhvaghita” o “Los vigilantes”, que al final son lo mismo.



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