Mariposa blanca
Huésped de la torre verde
Iluminadora de
cráneos
embestidura
verde de armadura solar
incrusta espina
de espirales
en signo de estrella decaída
sorpresa
diluvial
o
enigma de búho nevado
en la punta de
la escalera
baja: baja:
orgullo parental
esta planta es
mi semilla de muerte
en zig-zag gruñendo
otra vez:
mira
ojo verde señalando caminos
atravesada por
águilas rojas
aquel cuchillo
lumínico de plumas (locura en la conciencia)
en la mano:
el cáliz de fotosíntesis cadavérica
receta
inmemorial olvidadiza
como torrente
fluido seminal secreto
por vibrar en
trompetas naturales:
dulce sonido de pájaro amarillo
orgullo de miel
y sol en cada lágrima
como si los
rocíos estuvieran rosados
y el perro-lobo
limpiara su hocico en cada hoja
a los pies del
monje tuerto
cada estoque es humo en las
costillas
para envolver en
la mortaja
el grito de los grillos
y recomenzar el
vuelo de los sonidos
que brincan en
cada pelo
como hormigas
como letras
como sombras
acariciadas por
el papel; calco del día
efluvio orgasmal
inerte
activo en soles de
savia
y
sencillo-motor-perra de la calle
“No tengo
monedas, solo soles, ¡sólo soles!”
como si no
supiera que la muerte es justa
y NADA hay más allá donde no DEBE
haber nada.
¡FIN!
Nada hay
–tranquila—aceptar, recibir, Kabbalah
Con el corazón
repleto de cerezas
Y pájaros
escarbando los hemitos
Cual gritos de
Gehena.
Sor- Sol- Cáctus
No respiran los
fantasmas en el cuerpo
Si no en la
lengua rabiosa
(carretera final
del clítoris)
Quebrada de
rodillas grises florecientes
Sembrada por
rayos circulares
(rueda huérfana
de intemperie)
Mil soles a los
pies
Coronan de fuego
Cúspide de
ciudades escarabajísticas
¡arriba!
¡vaivén! El viento habla del veneno
esparcido como
gato neblinoso
y Eliot
y Bolteau
y Lenau
iluminando la
columna de aire
energético
magnético
supra-renal
masturb-ético
columna
final
caparazón de
hormigas- evolución
y allí dos altos
barbudos
nevados en cumbres
con trajes
lunáticos
(hechos del sudor lunar)
Espantados por
mi presencia
Y regalando la
espada de Trimegisto
Abraham, Artaud,
La misma de
todas las historias
Para ser puesta
en la roca
Y olvidada...
¡oh yes, Moisés!
Grandes hijos de puta
Sodomitas
Que chupan la
pichula al Papa
Tú:
Perro moribundo
Suelta baba y lengua
Me arrastro con
la frente en alto
Hacia el
caparazón verde-azulado-cristalino
Como roca
partida en accesos de agua
Lloriqueo seminal de
Insectos
¡Insectos!
¡Sorpresa! ¡Guajolote incásico!
Ni Marx
entendería la trompeta
Que suena en el
ojo de un cráneo vacío.
LLORAN LA NIEBLA
LAS MANOS NEGRAS.
Tocan guitarra
los pájaros
En el filo del
acantilado
Creando la noche
a pasos lentos
En la
tierra y firmamento
De
llagas azuladas.
(sólo dos
limones)
más arriba del
coronado en la décima rama
del árbol de raíz
incandescente
El futuro es
ahora
Y el pasado, mañana.
Si el pecado es
fruto del perdón
El presente es
ayer.
Llegando la hora
de los abrazos
Columna, espalda
partida
Los monstruos
miran su belleza
en los ojos de
jóvenes ciegos.

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