Perdura la locura (del libro: Lengua de fuego)

Perdura, perdura el cerrar los ojos ante el poema con esa larga cabellera de locura
Me decía: “No serás poeta, no, ya ni agua beberás” Extasiado, sin fisuras, abierto por el lado, perdura el cerrar los ojos y venía en las alas de un reloj que decía “Serás poeta, ya ni agua beberás
Fue tan larga nuestra marcha gritando “Loco, loco, sin poemas” y fue tan corta nuestra marcha, tan larga, tan corta y las puertas de la iglesia las cerraba en su locura.
Me decía: “No perdura la locura en la fisura
“No perdura, tan larga y corta fue”
 como un reloj detenido en otro tiempo,
 tan triste, y no perdura,
tan tristes sus palabras que en mis ojos llueven ellas,
sin nunca serlo
pero serlo para mí.
Decía “Las palabras no son palabras
Tú, te digo, no eres tú
Ni yo pretendo ser yo.
“Las palabras no son palabras” y un largo ocaso venía en su negra cabellera
Por lagos flotando de locura sin fisura que perdura
Bestia joven, poeta en silencio que se fuma
Que bebe el vicio, la fisura que perdura
Tan guerrero, tan valiente en la locura
Ese ocaso a todos llega, el cabello del día
Es más oscuro por las noches
Y tantas horas, tantas horas
Escribiendo en el agua, pero pasa y pasa
Sin detenerse el verso en el aliento
Que parece una locura la fisura del que fuma
Viendo los dados intentando abolir el azar
Y perdura la  locura en las fisuras
Y ruego por ti ya que ni dios ruega por ti
Y canto por ti ya que ni tú cantas por ti
Y escribo por mí ya que ni yo escribo por mí.


Joan Miró



(del libro: Lengua de fuego)

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