3 epifanías para Sócrates (del libro: Lengua de fuego)

 
I
Así fue la lluvia de triángulos y sus colores,
Chispa de arcoíris en la cola de un cometa
Así fue las hojas eternas de amanecida
Un soplo de aire, una caricia, un beso al atardecer,
El camino era polvoso y caía el sol en el agua
Mientras un solitario digitaba su guitarra
Por donde un gallo cantó sus victorias
Entonces vi encenderse la noche con su leche
Pintar cuadros antiguos de un cielo ya pasado,
Vi la poesía reptar por las palabras de un anciano
Mi historia se encadenó a la libertad de un muchacho,
A los hechos cristalinos de las flores en su baile;
Mi historia fue solo un soplo de aire, una caricia,
Un beso atardecido, un gallo por fallecer,
Entendía que las hojas caen como los hombres
Y la verdadera vida se entiende cuando se enfrenta,
Yo era una cuerda desafinada de guitarra,
Un arcoíris en las hojas del amanecer,
Ah, cantaba tangos antiguos del eco y la infancia,
Las mujeres y su sombra se alejaban de esa vida ya pasada,
Las cosas ya lejanas perdían su figura
y yo era un loco, un tonto,
un niño por nacer.

II
El fuego rodea pajaritos de papel,
El niño juega divertido por nacer,
Y la madre tendía las sábanas de su piel;
Era la tarde en un huerto fresco
La menta, el hinojo, el laurel
Bajo el baile lento del aire eterno
Tienen más historias al amanecer.
 
III
Mírame por los pasillos buscando luz:
Aquí hay historia, aquí hay un hombre,
Aquí hay un recuerdo de la alegría,
La sombra de Platón, sus pocas ideas
Enseñando a Sócrates una y otra vez.

Sócrates bebiendo la Cicuta

(del libro: Lengua de fuego)

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